Tu primer acuario… ¿te atreves?

Iniciarse en el mundo de la acuariofilia supone entrar en un mundo apasionante y realmente beneficioso para nuestra salud. No en vano se trata de un entretenimiento muy relajante que, según numerosos estudios, reporta significativas mejoras para nuestra mente. Así, el cuidado de los peces reduce la tensión y el estrés y estimula el sentido de la responsabilidad y el interés por aprender en los más pequeños de la casa.

 

Si estos argumentos han terminado de convencerte debes saber que se trata de una afición realmente sencilla. A la hora de adquirir tu acuario es muy importante que sigas una serie de pautas fundamentales que garanticen su correcto funcionamiento y que te aseguren que los peces que van a vivir en él disfruten de su nuevo hábitat.

 

La elección de un acuario

 

En primer lugar deberás decidir si los peces que más te gustan son de agua dulce o salada y, a su vez, si serán de agua caliente o fría. Para está elección debéis recordar que siempre es más fácil mantener peces de agua dulce caliente que de agua salada (acuario marino), y que además entre los primeros encontraremos más variedad de peces a la hora de elegir y con más colorido.

 

Eso sí, si nos decidimos por un acuario de agua caliente tendremos que emplear un calentador de agua, que tendrá que estar protegido para evitar cortocircuitos e ir provisto de un termostato para mantener el agua a una temperatura constante y evitar posibles accidentes como incrementos o bajadas elevadas de temperatura.

 

Una vez seleccionado el tipo de agua, la siguiente decisión es el tamaño. La elección del volumen adecuado evitará que vuestros peces se estresen por vivir en un hábitat masificado. Para ello, es muy importante que la proporción perfecta sea de 1 cm de pez por cada litro de agua.

 

Además, hay que tener en cuenta que los acuarios de mayores dimensiones facilitan el mantenimiento del equilibrio biológico ya que los de un volumen inferior a los 40 litros pueden dar más problemas, al producir un mayor crecimiento de algas.

 

Otro tema importante a la hora de elegir el tamaño de nuestro acuario es el tipo de agua que hemos elegido previamente. Así, si nos hemos decantado por tener peces de agua dulce tropical tendremos que elegir un acuario con un volumen mínimo de  80 litros, mientras que la capacidad mínima de los marinos debe ser de  150 litros.

 

Generalmente el volumen del acuario vendrá marcado por el fabricante pero, si no es así, podéis calcularlo con esta sencilla fórmula:

 

Volumen (litros) = ancho (cm) x largo (cm) x alto (cm) / 1.000

 

En cuanto a formas, podemos encontrar acuarios hexagonales, cilíndricos e incluso triangulares, sin embargo, el más recomendable es el acuario con forma rectangular ya que permite una mejor limpieza y oxigenación.

 

El lugar perfecto para nuestro acuario

 

Respecto a la ubicación que elijamos también tendremos que considerar que un acuario dispone de filtro y que éste hace ruido, por lo que es conveniente seleccionar un lugar en la casa en el que este no moleste por la noche. A la hora de elegir esta localización es conveniente estudiar otros factores como la iluminación, ya que es la que permite a las plantas del acuario realizar correctamente la fotosíntesis que facilitará la eliminación de CO2. Para lograrlo, hay que evitar que los rayos de sol incidan directamente sobre el acuario dado que afectaría a la temperatura final. También podemos iluminar nuestro acuario con luz artificial teniendo siempre presente que la elección de la misma dependerá del tipo de acuario. Así, en los de agua dulce es recomendable utilizar tubos fluorescentes de 0,4 W/ litro de agua mientras que en los de agua marina se emplean tubos de 0,6 W/litro.

 

Decorar nuestro acuario

 

Existen una gran variedad de elementos decorativos como piedras, troncos, figuras o plantas artificiales entre otros que, además de embellecer nuestro acuario, sirven de refugio a los peces.  Si optamos por adornar el nuevo hábitat de nuestros peces es muy importante hervir previamente cualquier ornamento para evitar la contaminación del agua.

 

En el caso de que las plantas sean naturales tenemos que asegurarnos, cuando hagamos la plantación, que las raíces se fijan correctamente al suelo y que éstas reciben la luz, dióxido de carbono y sustratos adecuados.

 

Otro elemento que puede introducirse en el acuario es la grava que se deposita en el fondo. Se recomienda la que tiene un grosor aproximado de 3 mm. y con ella conseguir una capa de 6 a 8 cm. de espesor.

 

Cuidados básicos para mantener un acuario

Una vez elegido el tipo de agua, el tamaño, la ubicación y la decoración de nuestro acuario tan solo nos queda mantenerlo con unas simples prácticas:

-        introducir en el agua uno o varios tubos de plástico conectados a un compresor para mejorar el intercambio de CO2 y Oentre el agua y el exterior

-        elegir los filtros más adecuados a cada tipo de acuario

-        realizar test ocasionales para comprobar la calidad del agua: dureza total (GH), grado de acidez (PH) y carbonatos (KH), entre otros

Y por último, para mantener a nuestros peces sanos y bonitos hay que realizar periódicamente la renovación de una parte del agua (1/4 del total cada dos o tres semanas) y un mantenimiento y limpieza del filtro suficientes para garantizar un agua nítida y libre de elementos perjudiciales para los peces.

Unas medidas muy sencillas que te permitirán disfrutar de tu acuario con toda la familia durante muchísimo tiempo!!!

¿Te animas?